Una vez colocado y compactado el concreto, debe ser curado, especialmente en edades tempranas.
El curado es la operación mediante la cual se protege el desarrollo de las reacciones de hidratación del cemento, evitando la pérdida parcial del agua de reacción por efecto de la evaporación superficial. Si al haberse completado la compactación y las operaciones posteriores de alisamiento de las superficies visibles, se abandonarán las piezas recién elaboradas y se producirá un proceso de evaporación del agua contenida en la masa de concreto, tanto más veloz y pronunciado cuanto mayor sea la capacidad desecante del medio ambiente, la cual depende de: la temperatura, la sequedad y el viento. Esa pérdida de agua induce grietas en el concreto por retracción plástica o de fraguado y abre la puerta a los agentes agresivos. Para evitar eso, se recurre al curado, con el cual se mejoran las resistencias mecánicas, se gana impermeabilidad, se aumenta la resistencia al desgaste y la abrasión y se logra mayor durabilidad.
La preservación del agua en la masa se puede realizar de dos maneras. O se evita su salida, o se repone la cantidad perdida. En el primer caso se acude a métodos de cobertura de las piezas y en el segundo, a métodos de riego superficial.
El propio encofrado sirve como cubierta provisional en algunas de las caras de los elementos. Pero para aquellas caras desnudas, o para todas una vez retirados los moldes, hay que procurar algún elemento protector. En las etapas iníciales se acostumbra regar suavemente la o las caras descubiertas y, al contar con un endurecimiento suficiente, cubrirlas con papel, o arpillera, o tejidos suaves, que estén siendo humedecidos periódicamente durante un cierto tiempo, el cual dependerá de la agresividad climática del medio ambiente. Modernamente se recurre al rociado sobre tales superficies, de ciertos productos químicos que plastifican instantáneamente, generando una lámina impermeable protectora que impide la salida del agua. La mayoría de estos compuestos o líquidos curadores provienen de ceras, resinas naturales o sintéticas o de solventes de gran volatilidad. No deben reaccionar con el cemento.
El procedimiento de reponer el agua evaporada requiere menos recursos tecnológicos pues se limita, fundamentalmente, a regar las superficies expuestas. El riego debe tomar la precaución de no erosionar las caras y de ser frecuente en el comienzo del curado para ir haciéndose esporádico conforme el concreto vaya endureciendo. Cuanto más se atrase el arranque del curado menos ganancias habrá de resistencias. La duración del proceso de curado depende de las condiciones climáticas, del tipo de mezcla y en particular del tipo de cemento. Varía desde 14 días para cemento tipo II, 7 días para tipo I y 3 días para tipo III. Para obtener un máximo rendimiento del proceso de curado, se recomienda mantenerlo hasta estimar que el concreto ha alcanzado un 70% de su resistencia especificada. En climas cálidos, la necesidad de un buen curado se hace más evidente en los primeros días de edad del concreto.
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